Conservación y Restauración de grabados, documentos y similares en Papel [Parte 1]

Introducción

Este articulo será el primero de una serie de cuatro,  los que conformaran en total una pequeña reseña de la “Conservación y Restauración de grabados, documentos y similares en Papel”.

En total los artículos se estructurarán de así:

El Papel

Daños de hongos en el papel.

Daños de hongos en el papel.

El papel de origen vegetal probablemente apareció en China en épocas precristianas. El documento más antiguo que se conserva es un escrito realizado por Eunchen Ts`Lua, dirigido al Emperador en el año 105 d.C. Posteriormente, en el siglo VIII, los árabes apredieron de los chinos la técnica del papel. A Europa llegó a través de los griegos con el nombre de “charta” o “papyrus“. La fabricación de papel en Europa comenzó en el siglo XI, en España e Italia. A Chile el papel llegó a través de los españoles. Los Incas tenían un sistema de lectura en base a cuerdas de nudos.

Desde el punto de vista físico, el papel es un conglomerado laminar, formado por entrecruzamientos de fibras generalmente vegetales. Dependiendo del tipo de papel, éste tiene otros aditivos como: encolado, material de carga, pigmentos, etc. Los papeles fabricados desde fines del siglo XIX, contienen muchos ácidos que los hacen quebradizos debido a la producción de una hidrólisis de la célula. En consecuencia los documentosantiguos tienen más resistencia que los actuales, afirmación que se puede probar exponiendo un diario a la luz solar; tras un par de días se tornara amarillo debido al daño provocado por los rayos infrarrojos y ultravioletas de la luz. En cambio, un papel del siglo XIX se demora mucho más en mostrar deterioro. Es ideal que el papel tenga un nivel de acidez caracterizado por un pH 5,5.

Acuarelas.

Los pigmentos usados en acuarelas se mezclan con goma arábiga o goma tragant, aunque también se usa glicerina y miel mezcladas logrando una pasta. El color se disuelve en agua y se aplica quedando siempre el papel a la vista. La acuarela surgió en el siglo XVI, pero su auge se produjo en los siglos XVII y XIX. Sobre todo se utilizó para pintar paisajes.

La limpieza de acuarelas es muy difícil, debe realizarse en seco utilizando solamente polvo de goma, pues una goma normal podría desprender los paisajes o figuras, sin considerar que muchas veces para pintar se ha empleado lápiz, cuyos trazos se borrarían. Obviamente, las acuarelas no se pueden lavar. Los faltantes se agregan siguiendo igual método que en otros papeles. Se dañan facil con la luz, y especialmente sensibles son el azul prusiano y amarillo. Hay que conservarlas en paspartús. Las pinturas conocidas bajo el nombre de Gouache se trataran igual que acuarelas.

Dibujos con Tiza.

 Fueron muy populares en el renacimiento para hacer dibujos. Se usaban tizas naturales de colores negro (de piedra, por ejemplo esquisto arcilloso) o rojizo (combinando óxido de fierro con arcilla). La conservación es igual a la de las pinturas al pastel surgidas en el siglo XVIII, ya que ambos tipos de obras son sensibles a los hongos, por lo que deben mantenerse en lugares secos y con paspartú. Debido a que la pintura se desprende con facilidad del palel, conviene dejar un espacio de 5 cm. entre el vidrio y la obra, de modo que el vidrio no se pegue a la obra y la deje respirar. Las manchas de hongos salen con alcohol y un pincel suave.

Dibujo con Lápiz de Plata.

Esta técnica se utilizaba en dibujos al comienzp de la Edad Media. La técnica consiste en lo siguiente: encima del papel se pone una pasta la cual se realiza el dibujo con un lápiz de metal, logrando líneas muy finas. Como el papel es muy delicadp debe ser restaurado por un especialista. Es importante hacer un buen paspastú, conservandolo con poca luz y una humedad relativa del 50%, enmarcado adecuadamente.

Dibujo con Tintas o Manuscritos.

Al comienzo se empleaba tinta de carbón para realizar estos dibujos. Los egipcios usaron carbón con un aglutinante como aceite, goma o engrudo. Esta técnica también fue utilizada en la vieja China y en la India. Posteriormente se empleó tinta hecha de fierro, que surgió aproximadamente en el 200 a.C., que es de color café (marrón) oscuro. La tinta de fierro, por efecto de la exposición a la luz, tiene tendencia a ponerse anarilla o café (marrón), perdiendo el color original. Como esta tinta fue muy usada en documentos y firmas, suele costar leer textos escritos en ella. La tinta de fierro es muy sencible a la luz y la primera señal de daño se percibe cuando el texto se trasluce por el reverso de la hoja.

La limpieza de este tipo de dibujos es arduo, debido a que es difícil distinguir entre una y otra clase de tinta. Para saber si puede desteñirse hay que hacer varias pruebas antes de lavarla; si destiñe se puede fijar la tinta con resina acrílica, que sale muy fácil con acetona después del tratamiento. La prueba debe efectuarse en un lugar poco visible, porque en algunos casos podría teñirse. Sacar manchas de hongos de un documento es trabajo de especialistas por su dificultad y por el peligro de borrar los trazados de la tinta.

Dibujos Realizados a Lápiz.

Las minas de lápiz tienen normalmente una base de plomo o grafito, que se hizo de uso corriente desde el siglo XVII. Se puede lavar con agua, y no limpiar en seco porque la goma borraría el dibujo. La restauración y el paspartú son iguales al resto de las obras sobre papel.

Grabados.

En la antigüedad se empleaban tres sistemas para grabar:

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The Tiger – Thomas Bewick

  • En el siglo XIV surgió el grabado sobre madera. Se empleaba la madera como base sobre la cual se incrustaba el dibujo. En este sistema también resaltan en el dibujo las líneas de la madera. Se imprime con tintas basadas en aceites y existe una variación de colores que los japoneces, por ejemplo, lograban combinando varios tipos de maderas. Muy famosos fueron los dibujos realizados mediente enta técnicas por Thomas Bewick.
  • En el siglo XIV surgió el grabado en hueco (huecograbado) donde el dibujo se hace en una plancha de cobre con una aguja. Se entinta la plancha y las líneas pasan al papel por presión. En el siglo XVI el grabado al agua fuerte, donde se colocan resina y cera, y se oscurese con carbón la superficie sobre la cual se pinta ek dibujo con una aguja, se pone la plancha en un baño de ácidos de modo que el dibujo se grabe sobre el cobre, se tiñen las líneas y se pasa al papel por presión.
  • Como tercer sistema tenemos las litografía, basadas en el rechazo entre al agua y la grasa, imprimiéndose con tinta y aceite. Las litografías surgieron en el siglo XVIII, pero su forma más conocida de grabados en blanco y negro fue fundada por Alois Senefelder a la centuria siguiente, autor que introdujo en 1826 la litografía a color. El dibujo se hace mediante un lápiz con grasa sobre una superficie pulida de piedra caliza previamente preparada. La piedra porosa se remoja y se oscurese con tinta. La tinta que contiene aceite se adhiere a la pintura grasienta que se grabará. Para litografías de color se utilizan varias piedras con diferentes colores. La restauración es igual a los papeles en general.

Para tratar un grabado es necesario conocer la técnica con que fue realizado. En caso de dudas es preferible preguntar a un especialista, ya que si se restaura mal el daño es irreversible. Nunca deben recortarse las orillas de las obras ya que pierden valor. Sacar hongos con cloro es una tarea delicada y puede ocurrir que la hoja quede muy blanca y que el negro pierda su fuerza. Los grabados como el mezotino y la aguatinta o las litografías se pueden lavar, siempre que se inspeccionen primero las firmas u otros escritos, procediendo a estabilizarlas si es necesario. También hay que fijarse si están coloreados con una acuarela, lo que fue muy frecuente en los siglos  XVIII y XIX. Los grabados se coloreaban a mano, de modo que son muy sencibles, no pudiendo lavarse. Se puede intentar pasar un algodón con Cloramin T, aunque es delicado y es preferible no intervenir.

El arreglo de las esquinas se realiza como en todo tipo de obra sobre papel.

Son muy fáciles de dañar los grabados japoneces y los Chiaroscuros, muy de moda en el siglo XVII, en tonos negros, grises y cafés (marrón), impresos en tintas que se disuelven en agua.

Los grabados donde se haya utilizado madera como base y que luego hayan sido coloreados no se pueden limpiar porque tienen colores de origen vegetal. Los grabados sobre seda japonesa, que es muy fina y delgada, no se pueden limpiar con goma ni lavar, pero por suerte no son sensibles a los hongos; para poder eliminar la suciedad se puede colocar el lado del grabado sobre un vidrio tapándolo con un papel de seda, y pasar sobre éste una esponja humedecida. La humedad penetrará al original sacando el polvo.

Fuente: Theile Bruhms, J. M. (1991). El A.B.C. de la conservación: guía práctica para la conservación y restauración de objetos y obras de arte (1ª ed.). Santiago, Chile: Arrayán Editores.

Acerca de Jonatan Yáñez

Bibliotecario Documentalista | Administrador del blog @BiblioHuron y Director de @LecturasenelSur | #Lector, #Scout y #DogLover

Publicado el 01/14/2013 en Bibliotecología, Conservación y Restauración y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

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