Conservación y restauración de Libros [Parte 1]

Este entrada estará dividida en dos partes y debe complementarse con las publicaciones referidas a la conservación y restauración de papel y cuero (próximamente) dada la gran cantidad de tipos de libros.

El material y el método de fabricación de los libros han variado con los siglos. Originalmente fueron largos royos de papiro. El primer volumen con la forma que conocemos actualmente fue confeccionado en Medio Oriente, al principio de la era cristiana, juntando páginas individuales de pergamino o vitela, cosidas a tapas de madera recubiertas de cuero. Esta práctica se desarrolló lentamente.

Los primeros libros hechos en imprenta surgieron en el siglo XV. La mayoría de ellos  tenía tapas de cuero, aunque los más poseían tapas de madera, marfil y plata. En el siglo XIX se comenzaron a usar tapas de lino.

Los libros son fácilmente atacados por insectos que gustan de humedad alta y se alimentan del pegamento antiguo. Algunos de estos insectos también necesitan calor para vivir. Los más peligrosos son las termitas, que comen todos los componentes de un libro. Por esto hay que mantener los libros limpios  y revisar frecuentemente su estado. A las estanterías se le puede aplicar una laca que no deja pasar a los insectos de la madera hacia el libro.

Libros de cuero.

Los libros de cuero son muy sensibles y se pueden descomponer por absorción de ácido sulfúrico del ambiente, fenómeno que se evidencia por la aparición de grietas en la tapa, y desemboca en una descomposición que produce un polvo café (marrón) rojizo. Se puede hacer limpieza con agua y un detergente suave, con abundante espuma que se aplica sobre el libro abierto, de pie sobre una mesa, dejando secar al aire. Luego la tapa puede tratarse con una emulsión para conservar el cuero. La más común es la emulsión del British Museum Leather Dressing (BMLD). Se aplica por dos días y después con un paño se le saca brillo. En los libros de cueros actuales hay que tener cuidado al emplear agua, porque algunos tienen un tratamiento basado en potasio.

Libros con cubierta de pergamino.

El nombre viene de la ciudad de Pergamum. El pergamino y la vitela se fabrican de piel de animales. La vitela se hacía de piel de ternero, mientras que el pergamino de piel de cordero. Por su origen animal, el principal elemento constituyente del pergamino y la vitela es el colágeno, proteína formada por unidades de aminoácidos unidas entre sí generando una gran cadena.

Estos libros también se pueden limpiar con agua destilada y detergente suave, mediante una esponja que produzca bastante espuma. Luego se aplica el tratamiento de BMLD, pero en una capa muy fina, pues el pergamino no absorbe bien la solución; después de unas horas podrá sacarle brillo. Para recuperar la belleza original del pergamino se agrega leche a un trapo limpio y suave que se pasa sobre la superficie.

Libros con tapa de lino.

Los libros con tapas de lino se tratan con cualquier producto de limpieza disponible en el mercado, el cual se pone sobre un trapo limpio que se aplica a l tapa. Nunca debe colocarse el liquido directamente sobre la tapa del libro para allí distribuirlo, porque esta forma de operación mancha la tapa. Estos libros son menos sensibles a la humedad, pero pueden ser atacados por insectos.

Libros con tapas de cartón.

Muy usados actualmente para abaratar los costos de los libros. La tapa se puede limpiar del polvo con un trapito suave. Si la suciedad es mayor puede utilizarse una goma de borrar suave. Los libros con tapas de cartón son sensibles a los hongos que si se les expone a humedades relativamente altas. Tampoco conviene exponerlos a la luz. No se les debe doblar al leer, ya que un libro de estetipo de costura se suelta fácilmente, de modo que es posible quedarse con las hojas sueltas en la mano. Las páginas interiores sonde papel, cuyo moderno origen es la celulosa vegetal, obtenida antes de algodón o trapos, y hoy en día de la madera. Las fibras largas y fuertes de la celulosa permiten una fabricación de alta calidad, pero debe tenerse en cuenta que este material es atacado con facilidad por hongos e insectos.

Para Todo tipo de libro antiguo y valioso se recomienda hacer una caja de conservación(Ver Conservación y restauración de Libros [Parte 2]).

Creación de Olga Cartonera

Lo que NO debe hacer con su libro

  • Al guardarlo en una estantería, no apretarlos demasiado entre sí.
  • No apilarlos uno sobre otros porque se aplastan las tapas.
  • No abrirlo demasiado durante la lectura porque se puede desarmar.
  • Si algo le interesa especialmente no lo anote en los bordes o subraye la línea, y menos aún arranque la página del libro.
  • No tirarlo al suelo.

En cambio, ¡Trate su libro con más cariño!

Los libros grandes deben ser acostados sobre la repisa de modo que no sobresalgan. Evite colocarlos apilados en demasía, porque el peso daña. Especial cuidado se debe tener con el primer y último libro de la estantería. Es conveniente colocar allí un trozo de madera, de forma que sea fácil sacarlos, deslizándose con facilidad, sin soportar todo el peso de los libros. Si es posible hay que ordenarlos según su altura, para no exigir demasiado a lo más chicos. Al trasladar libros evite cargarlos en cantidades poco manipulables, pues al caer se dañan muy fácilmente.

Por muy rico y agradable que sea leer un libro con un trago y algo para picar (comer) al lado, saque los restos antes e abandonar la biblioteca, porque éstos pueden atraer a los ratones. Ojo con los gatos que gusta afilarse las uñas en los libros. Revise los libros de vez en cuando para desempolvarlos y verificar posibles daños causados por insectos. No ponga libros a ras de suelo, ni apoye estanterías contra muros que den al exterior, que son húmedos; los libros si están expuestos a una humedad superior al 65%, crían hongos.

No se debe exponer un libro al sol ni al calor producido por una estufa, puesto que aumenta el riesgo de ataque de ácidos (contenidos en el papel) que pueden reaccionar en este ambiente. En la celulosa, los pergaminos y los adhesivos, la humedad está retenida por efecto de enlaces semi-químicos, que mantienen un equilibrio que depende de la humedad del aire que los rodea. Si variamos la humedad produciendo sequedad, habrá deformaciones. Lo anterior explica por qué se doblan las tapas de los libros cuando se leen junto a la chimenea. También explica la contracción de los pergaminos y las vitelas. De modo que no ubique su estantería cerca de una chimenea o de una ventana donde pueda llegar sol, y mantenga la estufa lejos de los libros. Es malo guardar libros en bodegas, porque éstas son muy húmedas.

Es conveniente asegurarse que las estantería tenga la resistencia adecuada para sostener los libros. Los distintos niveles del estante deben descansar en bases que distribuyan bien el peso. No coloque los libros pegados a la pared, pues se limita la circulación de aire. Además, de ves en cuando, abra las ventanas para ventilar la pieza.

Estanterías

Es muy importante que entre cada repisa haya suficiente espacio para poder sacar un libro sin problemas y poder leer los títulos. No ubique la estantería donde exista un enchufe, puesto que el movimiento obligado de los libros al conectar aparatos produciría daños.

La estantería puede ser de metal o madera. El metal tiene la ventaja de no ser atacado por insectos, aunque -como buen conductor de calor- provoca condensación; así que es preferible colocar el libro de manera que no contacte directamente el metal. Como material de separación se puede usar corcho. Los materiales vinílicos no son recomendables debido al riesgo de manchar las cubiertas por su tendencia a adherirse. Por otra parte, es cierto que una estantería de madera puede tener termitas que luego pasarían a los libros, pero la madera no se calienta fácilmente, ni se enfría rápido. Además la madera no pintada ayuda a estabilizar la humedad de la pieza. Los libros más valiosos o dañados guárdelos en una caja hecha especialmente para ellos.

Fuente: Theile Bruhms, J. M. (1991). El A.B.C. de la conservación: guía práctica para la conservación y restauración de objetos y obras de arte (1ª ed.). Santiago, Chile: Arrayán Editores.

Acerca de Jonatan Yáñez

Bibliotecario Documentalista | Administrador del blog @BiblioHuron y Director de @LecturasenelSur | #Lector, #Scout y #DogLover

Publicado el 03/17/2014 en Bibliotecología, Conservación y Restauración y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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